Nuevas Masculinidades: aprendiendo a desaprender

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En los últimos años hemos visto muchos avances en cuanto a equidad de género. Cada día vemos con mas frecuencia como muchas mujeres expanden sus horizontes, ocupando roles que, tradicionalmente, han sido exclusivamente masculinos. Vemos como cada vez más se diversifican los roles femeninos. Esto es el resultado de un largo y difícil proceso de reivindicación, que aun se esta dando. Este proceso se ha visto influenciado especialmente por la necesidad. La necesidad de muchas mujeres al ser el soporte económico único de sus familias, la necesidad de aumentar los ingresos familiares para poder tener una vida mejor, la necesidad de vivir de una forma más digna.

 

Sin embargo no sucede lo mismo con los hombres. Los roles masculinos no se han diversificado en la misma manera, siguen siendo más o menos los mismos. Es muy poco común ver hombres en roles tradicionalmente femeninos. Mucho menos común es ver una inversión total de roles. Por ejemplo, cada vez vemos más mujeres compartiendo o tomando exclusivamente el rol de proveedoras económicas dentro de la familia, pero la cantidad de hombres que comparten o se dedican a las tareas del hogar no aumenta en la misma proporción. Eso de barrer es cosa de mujeres.

 

No podemos negar que el simple hecho de que exista una mayor apertura de roles hacia las mujeres, aunque no sea tanta como quisiéramos, es un avance en cuanto a equidad de género. Sin embargo debemos cuestionarnos por que la apertura no se está dando a la inversa también, por que hay tan pocos hombres dispuestos a ocupar roles femeninos. Algunos podrán decir que es lo masculino el ideal que persigue la equidad, que la idea es que las mujeres sean iguales a los hombres. Sin embargo, esto va en contra de la idea misma de equidad, en tanto que el camino de los movimientos feministas han buscado redefinir lo femenino de una forma que rompa con los paradigmas tradicionales, que no sea dependiente de lo masculino y que no sea impositiva ni opresiva. Es decir, el desarrollo del feminismo en la actualidad busca que las mujeres no basen su identidad como tales, su feminidad, en esquemas preestablecidos que pueden llegar a limitar su sano desarrollo como personas. Es decir, que no por ser mujer se les limite, ni se limiten ellas mismas. Lo mismo hay que hacer con los hombres.

 

Tradicionalmente se ha trabajado con las mujeres la idea de la redefinición de su identidad de género. Esto es porque son ellas la población en riesgo, son ellas las que sufren en mayor medida la jerarquización entre hombres y mujeres y sus consecuencias. Replantearnos el papel de las mujeres dentro de la sociedad es un paso importante hacia la equidad de género. Replantearnos el papel del hombre en la sociedad es un deber igualmente importante.  Aun cuando a los hombres les todo la mejor porción del pastel en las relaciones de género, eso no significa que estén libres de esas limitaciones, que estén libres de las ataduras de la masculinidad tradicional.

 

Aunque la idea de lo femenino esté en proceso de cambio, la masculinidad sigue siendo más o menos la misma de siempre. Podríamos poner un ejemplo muy claro. A los Hombres se les niega la posibilidad de expresar ternura, cariño, tristeza o dolor, esas expresiones que tradicionalmente se relacionan con lo femenino. Por que, para lo masculino, lo que tradicionalmente se piensa como femenino es denigrante y no permitido. A cambio, a los hombres se les permite solamente expresiones y emociones de ira, agresividad y audacia, pero también de placer.   Esto ha sido así desde hace mucho tiempo y a muy poca gente le ha parecido que esto merece el esfuerzo para cambiarlo. Claro, la idea de que debe de cambiar está ahí, pero el trabajo es muy poco.

 

Por supuesto, la construcción social de la masculinidad es mucho mas que la expresión de las emociones. La masculinidad, entendida bajo la idea de que significa ser hombre, debe construirse de la misma manera en que se está construyendo actualmente la femineidad, bajo la luz de la equidad de género. El problema radica en que no existe una forma de constituir lo masculino. No hay una única y milagrosa formula correcta, sino que se trata de una diversidad de maneras en que es posible ser hombres, teniendo una identidad de género sana. Claro, no es trabajo sencillo.

 

Para poder replantearnos nuestra identidad de género sin caer otra vez en lo mismo es necesario primero analizar lo que actualmente pensamos que es la masculinidad. El primer paso es deconstruir la idea de lo masculino que tradicionalmente hemos aprendido. Es necesario ver no solo lo que es, partiendo de cuales son los roles y estereotipos que se relacionan al hombre como tal, sino también de donde vienen esas idea, como las aprendemos reproducimos, comprender que consecuencias tiene, como nos afecta como individuos y como afecta a los demás. Deconstruir para analizar lo que no nos permite cambiar tan fácilmente, lo que nos limita y que es lo que hay que cambiar, eliminar o incluso conservar. Deconstruir nos permite también cuestionarnos.

 

Lo siguiente es destruir. Esto no se refiere a destruirlo todo y empezar de cero, sino a destruir las limitaciones. Es decir, trabajar para romper con esas practicas sexistas que reproducen los patrones machistas de comportamiento y que ayudan a perpetuar la idea tradicional de masculinidad, dominante y hegemónica. Si la deconstrucción nos presenta una descripción y análisis de la masculinidad tradicional, la destrucción nos implica la oportunidad y la voluntad para hacer un cambio. Cuestionarse es una bisagra, nos permite pasar de “ver lo malo” a “remover lo malo”. La destrucción de los patrones tradicionales debe ir de la mano de la deconstrucción, del análisis, para evitar volver a lo mismo con diferente nombre.

 

Por ultimo, debemos reconstruir. Reconstruir la masculinidad y pluralizarla. Dejar de pensar en una sola forma de ser hombre y pensar en masculinidades, en diferentes formas de ser hombre. Cuando sabemos que es lo que estamos haciendo mal y dejamos de hacerlo, lo siguiente es hacer otra cosa. Idealmente algo mejor de lo que estábamos haciendo antes. Nuestra masculinidad debe ir de la mano de nuestra individualidad, en el sentido de que debe permitirnos desarrollarnos plenamente como sujetos. Pero también debe ir de lado de nuestra colectividad, entendiendo que como sujetos, como individuos, somos parte de una sociedad en la cual nos desenvolvemos, a la cual debemos igualmente reconstruir.

 

La identidad de género no debe ser una limitación, no debe ser una caja que nos encierre. Nuestra identidad de género debe ser una aceptación de nuestro propio ser, plenamente y sin cerrojos. Nuestra identidad de género no debe ser una lista de que es permitido y que es prohibido, no debe ser una lista de roles. A final de cuentas, lo que implica redefinir nuestra identidad de género, redefinir lo masculino y lo femenino, es darnos cuenta que no hay razón real para que exista una división sexual de roles.

 

Para poder hacer realidad todo esto, o por lo menos iniciar el proceso de cambio, es necesario educar.   Educar a niños y niñas, para que crezcan con nuevas ideas al respecto de las relaciones, identidad y equidad de género. También es importante educar a gente adulta, para que empiecen el proceso de cambio en si mismos y puedan ser ejemplo para futuras generaciones. En MIA, Mujeres Iniciando en las Américas, hacemos de esto nuestro objetivo de trabajo. Es por eso que apostamos por la educación, tanto a niños y niñas como a gente adulta, mediante la campaña del Listón Blanco, que en Guatemala le hemos dado el nombre de Hombres Contra el Feminicidio. Pero queremos hacer un esfuerzo mayor en la redefinición de la masculinidad. Por eso estamos trabajando para ofrecer el diplomado Nuevas Masculinidades. Este diplomado busca facilitar en los hombres el proceso de deconstrucción-destrucción-reconstrucción para que sean capaces de redefinir su propia masculinidad y así ser un ejemplo de lo que puede ser un hombre con una saludable identidad de género.

 

 

Para mas información al respecto de nuestros diplomados, puede contactarnos a usac@miamericas.info y nuevasmaculinidades@miamericas.info

 

 

Jorge Hernández
Coordinador de Nuevas Masculinidades
MIA, Mujeres Iniciando en las Américas.

 

[1] Publicado en la revista Psicología y Vida, mes de Julio, 2013 www.revistapsicologiayvida.com

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