O Todos Hijos o Todos Entenados

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La primera persona a la que deberíamos darle el salvavidas es la que no sabe nadar.

 

Resulta paradójico que el concepto de igualdad sea tan complicado de aplicar. Cuando hablamos del tema solemos hacerlo bajo la idea de que es una forma de horizontalidad infranqueable. Pero la idea de igualdad tiene una complejidad que no solemos visualizar. Todos y todas somos distintos y son las diferencias las que dan origen a la desigualdad. ¿Cómo plantearnos la igualdad ante las diferencias?

 

Esto viene a discusión por motivo de la Ley Contra el Femicidio y Otras Formas de Violencia contra la Mujer. La constitución de la republica dice, como todos sabemos, que se reconocen a todas las personas como iguales en dignidad y derecho. Por eso es que para algunos resulta contradictorio una ley contra el femicidio. Es una ley especifica que castiga solo a hombres. Eso suena a desigualdad, no se puede negar. O somos todos hijos o somos todos entenados. Habrá quien diga, quizás cínicamente, que para igualar las cosas, se cree una Ley Contra el Masculinicidio.

 

Pero hay que verlo en contexto. Cuando un grupo se encuentra en una situación de desigualdad, derivada de condiciones históricas, sociales y culturales, es necesario otorgarle herramientas para romper con esa desigualdad. La igualdad real y efectiva no se trata de tratar a todos iguales, sino de tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales.

 

Hagamos una analogía explicativa. Dos personas viajan por el mar y la embarcación en la que viajan se hunde. Una de ellas sabe nadar. La otra persona sus padres no se le permitieron nunca que aprendiera a nadar. Para que ambas tengan una oportunidad igual de no morir ahogados, la primera persona a la que deberíamos darle el salvavidas es la que no sabe nadar.

 

Como sucede con todas las leyes, la Ley Contra El Femicidio no solo busca castigar, si no disuadir de que no se cometan estos actos. El castigo legal siempre es ejemplar. Pero lo mas importante, persigue promover una confianza en el sistema de justicia, para que se rompan los círculos de miedo y sometimiento. ¿Podemos hablar de igualdad cuando existe un miedo a denunciar derivado de la cultura de machismo? El miedo al agresor en el caso de la violencia contra la mujer tiene un fuerte componente cultural. Esta ley busca otorgarle confianza a las victimas para que denuncien y se puedan aplicar castigos ejemplares. Talvez a base de castigos entendamos que es lo que debemos cambiar.

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